La profesión del diseño está basada más que en un “deber ser”, en un “podría ser”, y dentro de su proceso de creación busca maximizar las posibilidades que cumplan con los objetivos planteados.
El diseñador tiene la capacidad de generar ideas, al tiempo que desarrolla una visión holística de los problemas, dentro de equipos multidisciplinarios.
Un diseñador busca soluciones nuevas a los problemas, tratando de cumplir básicamente con cuatro premisas en la solución que propone.
Las soluciones deben de ser:
Humanamente deseables,
Comercialmente viables,
Tecnológicamente factibles,
y Sustentablemente responsables.
De nada sirven buenas ideas si no pueden ser reproducidas, si no pueden ser comercializadas, o si no son deseables para los usuarios y consumidores. Lograr esto es el trabajo del diseñador, quien además está obligado a cumplir los objetivos con responsabilidad hacia nuestra sociedad y nuestro planeta.